“En un mundo de cuadros, quisiera ser el rey”

Cuando llegué a la final del ajedrez, pregunté por el jugador más valioso. El profesor sin dudarlo respondió: Ernesto, el de Informática. ¿Y si pierde hoy?, le pregunté, y él de nuevo sin vacilar, me dijo: Ernesto no pierde. ¡Palabras de sabio! El muchacho salió airoso y mantuvo su calidad de invicto.

Ernesto Hechavarría Puga, de camisa azul, gafas en la cabeza, palabra fácil y calmado al jugar. Me cuenta que movió su primer peón a los 4 años, que en estos momentos es Experto Provincial y está cerca de alcanzar la norma de Maestro Nacional.

Primero conversamos un poco acerca del ajedrez universitario: “Es bastante competitivo-me dijo- Consideremos que la mayoría de los participantes no se han dedicado a este deporte, pero tratan de hacer el mejor papel. El ajedrez es complejo y quizás por esto se haga más difícil la captación. Pero tal vez, se deberían hacer más eventos fuera de los Taínos para mejorar el nivel y la participación”.

-¿Qué importancia le concedes a los Taínos?

-Los Taínos son muy importantes. El deporte es vital para la salud y la diversión. Siempre es bueno practicar ejercicios físicos.

-¿Existe suficiente calidad en el ajedrez de los Taínos?

-Sí, “siempre hay un rival que da su trabajito”. Tuve partidas muy interesantes, el nivel en general es bueno, hay bastante competitividad y paridad entre los jugadores.

-¿Cuál es tu jugador de ajedrez favorito?

-Magnus Carlsen, que actualmente es el mejor jugador del mundo.

Bobby Fisher dijo que el ajedrez era una guerra en el tablero. ¿Cuál es tu definición personal de ajedrez?

-El ajedrez, realmente, es algo sensacional porque imita la vida. Cada jugada es lo que pasa en la vida: tienes que tomar decisiones, te enfrentas a situaciones tensas, es un juego bonito. Coincido con Fisher, en el ajedrez hay que luchar por derrotar a un rival, tienes que trazarte estrategias. Tienen que estar ligados el talento y la inteligencia con el entrenamiento, el talento se crea: con esfuerzo y estudio se puede llegar a desarrollarlo.

-Imagina que de pronto estamos en un lugar surrealista: el mundo es un gran tablero y nosotros somos piezas. ¿Qué pieza te gustaría ser y por qué?

-Me gustaría ser el rey-se sonríe un poco por la analogía- Si matas al rey, se acaba la partida. Mientras el rey está vivo, quedan esperanzas.

Ernesto fue el jugador más valioso del juego ciencia en los Taínos. Mientras corría su última partida, a cada rato se levantaba, caminaba, miraba… y su mirada no era de nervios, era la mirada de alguien que buscaba el instante exacto para dar su jaque mate.

Por: Legna María Caballero Pérez (estudiante de Periodismo)

 

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