¿Cómo hacer una crónica del FEU-MATCH?, me preguntaba toda la noche, sin que las musas se inmutaran. Ellas esperaban, quietecitas, algún momento especial. Cuando vieron a Yipsi Moreno se removieron un poco, cuando habló el rector Santiago Lages ya se sentían traviesas. Entonces, llegó el dichoso juego y empezaron a dar perreta como niñas pequeñas, pidiendo una crónica.
En la primera competencia Franqueando obstáculos, la tarea era simple de explicar y no de hacer: pasar por debajo de la “Valla de los Infortunios”, vencer en zigzag a las “Banquetas de la Perdición”, que lograron confundir a más de uno, hacer una mortal en el “Colchón de los Sincabezas” y cambiar obstáculos dentro de los “Aros de las latas caídas”. Tal vez parezca el camino de Dora la Exploradora: valla-banqueta-colchón-aro, pero no tan fácil, aunque a algunos sí les hizo falta el Mapa.

De la zona A, los ganadores fueron las facultades de Construcciones y Economía y de la zona B, Cultura Física y Ciencias Aplicadas. A mi equipo de Lenguas y Comunicaciones, nada lo salvó, ni las zancadas de Haniel, Alias Dairon Robles ni la velocidad de Reinier, ni el entusiasmo de las muchachitas de Ciencias Pedagógicas.
El juego II y final fue muy parecido, ya saben, suiza, más vallas, banquetas, colchón (esta vez había que rodar horizontalmente) y cambio de obstáculos. Y aunque Construcciones lo hizo bien, los mejores fueron los muchachos de Cultura Física. Todos sabemos que su secreto es talento y entrenamiento (su pan de cada día), pero algunos decían por ahí que los del Fajardo tenían pacto con el diablo.
Más allá del triunfo o la derrota, el FEUMATCH tiene algo escondido que despertó a mis musas y es que todos: los participantes, espectadores, árbitros, periodistas… en algún momento de la noche, por muy pequeñito que fuese, lograron sonreír.
Por: Legna María Caballero Pérez (estudiante de Periodismo)
Foto: Alexei Nápoles González